23 DE ABRIL DE 2026

En la oración presentamos nuestros pensamientos a Dios

Creo que orar no es pensar en Dios en lugar de pensar en otras cosas ni es pasar tiempo con Dios en lugar de pasar tiempo con otras personas. En cuanto empezamos a diferenciar nuestros pensamientos en pensamientos sobre Dios y pensamientos sobre otras cosas, como personas y acontecimientos, separamos a Dios de nuestra vida cotidiana. En ese momento, Dios se encuentra en un nicho piadoso en algún rincón de nuestras vidas, donde solo tenemos pensamientos piadosos y experimentamos sentimientos piadosos. Aunque es importante e incluso indispensable para nuestra vida espiritual reservar un tiempo para Dios y solo para Dios, nuestra oración solo puede ser constante cuando podemos formar todos nuestros pensamientos -hermosos o feos, elevados o bajos, dignos o bochornosos, alegres o tristes- en presencia de aquel que habita en nosotros y en torno a nosotros. Si procuramos hacer esto, nuestro incesante pensar se convertirá en una incesante oración que nos llevará de estar en un monólogo centrado en nosotros mismos a generar un diálogo centrado en Dios. Para ello tenemos que convertir nuestros pensamientos en una conversación. La pregunta principal, entonces, no es tanto qué pensamos, sino a quién presentamos nuestros pensamientos.
 

"Oh Dios, tú eres mi Dios; yo te busco intensamente. Mi alma tiene sed de ti; todo mi ser te anhela, cual tierra seca, extenuada y sedienta. Tu amor es mejor que la vida; por eso mis labios te alabarán."

Salmo 63:1,3 (NVI)

Previous
Previous

24 DE ABRIL DE 2026

Next
Next

22 DE ABRIL DE 2026