22 DE ABRIL DE 2026

Mantente despierto

La práctica de la oración contemplativa es la disciplina por medio de la cual comenzamos a «ver» al Dios vivo habitando en nuestros corazones. Una cuidadosa atención a aquel que hace su casa en el centro privilegiado de nuestro ser nos lleva gradualmente a darnos cuenta. Al llegar a conocer y a amar al Padre de nuestro corazón nos entregamos a esta asombrosa Presencia que se adueña de todos nuestros sentidos. Por medio de la disciplina de la oración despertamos y nos abrimos al Dios interior, que penetra en los latidos de nuestro corazón y en nuestra respiración, en nuestros pensamientos y emociones, en los sentidos del oído, de la vista, del tacto y del gusto. Al mantenernos despiertos a este Dios dentro de nosotros encontramos la Presencia en el mundo que nos rodea. Llegamos de nuevo frente al secreto. No es que veamos a Dios en el mundo, sino que «Dios con nosotros» reconoce al Dios que está en el mundo. Dios habla a Dios, el Espíritu habla al Es- píritu, el corazón habla al corazón.Por tanto, la contemplación es participar en el autorreconocimiento divino. El Espíritu divino en nosotros nos muestra claramente el mundo y abre nuestros ojos a la presencia del Espíritu divino en todo lo que nos rodea. En el centro de nuestro corazón es donde vemos el corazón del mundo..
 

"Mi boca rebosa de alabanzas a tu nombre, y todo el día proclama tu grandeza." 

Salmo 71:8 (NVI)

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21 DE ABRIL DE 2026