21 DE ABRIL DE 2026
Desciende al corazón
La repetición calmada de una sola palabra puede ayudarnos a descender con la mente hasta el corazón. Esta repetición no tiene nada que ver con la magia. No pretende lanzar un hechizo a Dios para obligarle a escucharnos. Al contrario, una palabra u oración repetida con frecuencia puede ayudarnos a concentrarnos, a movernos hacia el centro, a crear una quietud interior y así escuchar la voz de Dios. Cuando simplemente tratamos de sentarnos en silencio y esperar a que Dios nos hable, nos vemos bombardeados por innumerables pensamientos e ideas conflictivos. Pero cuando nos servimos de una frase sencilla, como «Señor, ven en mi ayuda» o «Jesús, Maestro, ten piedad de mí», o una palabra como «Señor» o «Jesús», es más sencillo dejar que las numerosas distracciones pasen de largo sin despistarnos. Una oración así de sencilla, repetida fácilmente, puede vaciar poco a poco nuestra saturada vida interior y crear el espacio tranquilo donde habitar con Dios. Puede ser como una escalera por la que podamos descender al corazón y subir a Dios.-Señor, enséñanos a orar…
Lucas 11:1 (NVI)