20 DE ABRIL DE 2026
La oración es gracia
No podemos obligar a Dios a establecer ninguna relación con nosotros. Dios viene a nosotros por iniciativa propia, y ninguna disciplina, esfuerzo o práctica ascética puede hacerle acudir. Todos los místicos recalcan con sorprendente unanimidad que la oración es «gracia», es decir, un don gratuito de Dios al que solo se puede responder con gratitud. Pero se apresuran a añadir que este precioso don está a nuestro alcance. En Jesucristo, Dios ha entrado en nuestras vidas de la manera más íntima, para que podamos entrar en su vida a través del Espíritu."Así que, hermanos, mediante la sangre de Jesús, tenemos plena libertad para entrar en el Lugar Santísimo, Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da la fe…"
Hebreos 10:19, 22 (NVI)