11 DE ABRIL DE 2026
Jesús cura nuestros sufrimientos
¿Cómo nos curamos de los recuerdos de nuestras heridas? Primero nos curamos haciendo que estén accesibles, sacándolas del rincón del olvido y recordándolas como parte de la historia de nuestra vida. Lo que se olvida no es accesible, y lo que no es accesible no se puede curar…Cuando sacamos nuestros olvidados recuerdos dolorosos de la esfera egocéntrica, individualista y privada, Jesucristo cura nuestros sufrimientos. Los conecta con el dolor de toda la humanidad, un dolor que él asumió como propio y que transformó. Por tanto, curar no significa ante todo eliminar el dolor, sino desvelar que nuestros dolores forman parte de un dolor más grande, que nuestras penas forman parte de una pena mayor, que nuestra experiencia forma parte de una experiencia mayor de aquel que dijo:«¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en la gloria de Dios?» (Lc 24,26).«Es tal la angustia que me invade, que me siento morir -les dijo-. Quédense aquí y manténganse despiertos conmigo».
Mateo 26:38 (NVI)