8 DE FEBRERO DE 2026
Del aislamiento a la soledad
Para llevar una vida espiritual debemos encontrar el valor para entrar en el desierto de nuestro aislamiento y cambiarlo, por medio de suaves y constantes esfuerzos, en un jardín de soledad. Esto no requiere solo valor, sino también una fe firme. Por duro que resulte creer que un seco y desolado desierto puede albergar infinitas variedades de flores, es igual de difícil imaginar que nuestra soledad esconde una desconocida belleza. Sin embargo, pasar del aislamiento a la soledad es el comienzo de toda vida espiritual, porque es pasar de la agitación de los sentidos al espíritu reposado, de los deseos exteriores a la búsqueda interior, del apego temeroso al juego intrépido.
Oh Dios, tú eres mi Dios; yo te busco intensamente. Mi alma tiene sed de ti; todo mi ser te anhela, cual tierra seca, extenuada y sedienta.
Salmos 63:1 (NVI)