7 DE FEBRERO DE 2026
Busca la fuente de tu soledad
Cuando te sientas solo, trata de buscar la fuente de esa sensación. Te sentirás inclinado a huir de tu soledad o a permanecer en ella. Cuando huyes de ella, tu soledad no disminuye en realidad; simplemente la obligas a salir de tu mente de forma temporal. Cuando empiezas a permanecer en ella, tus sentimientos se hacen más fuertes y caes en la depresión.La tarea espiritual no es huir de tu soledad, no es no dejarte caer en ella, sino buscar su fuente. No es fácil de hacer, pero, cuando puedes identificar de algún modo el lugar de donde surgen esos sentimientos, perderán parte del poder que tienen sobre ti. Esta identificación no es una tarea intelectual:es una tarea del corazón. Debes buscar ese lugar con tu corazón y sin miedo.Es una búsqueda importante, porque te ayuda a discernir algo bueno sobre ti mismo. El dolor de tu soledad puede estar arraigado en tu vocación más profunda. Quizá te des cuenta de que tu soledad está vinculada a tu llamada a vivir completamente para Dios. Y entonces tu soledad se te puede revelar como la otra vertiente de tu don singular. Cuando hayas experimentado esta verdad en lo más íntimo de tu ser, descubrirás, quizá, que tu soledad no es solo tolerable, sino incluso fructífera. Lo que al principio parecía doloroso puede convertirse en un sentimiento que, a través del dolor, abre ante ti el camino hacia un conocimiento aún más profundo del amor de Dios.
Pero algo más me viene a la memoria,lo cual me llena de esperanza:El gran amor del SEÑOR nunca se acaba, y su compasión jamás se agota.
Lamentaciones 3:21,22 (NVI)