24 DE JULIO DE 2026
Ama a Dios con todo tu corazón
La principal preocupación de Jesús fue obedecer a su Padre, vivir siempre en su presencia. Solo entonces vio claramente que su tarea estaba en la relación con la gente. Este es también el camino que propone a los apóstoles:«Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos» (Jn 15,8). Quizá deberíamos recordar siempre que el primer mandamiento, que nos pide que amemos a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra mente, es, efectivamente, el primero. Me pregunto si realmente lo creemos así. Parece que, en efecto, vivimos pensando que tenemos que dar tanto corazón, alma y mente a los demás seres humanos como nos sea posible mientras tratamos de no olvidar a Dios. Al menos sentimos que hemos de repartir equitativamente nuestra atención entre Dios y nuestro prójimo. Pero lo que dice Jesús es mucho más radical. Pide que nos comprometamos firmemente con Dios y solo con Dios. Dios quiere todo nuestro corazón, toda nuestra mente, toda nuestra alma. Es este amor a Dios, incondicional y sin reservas, el que nos conduce a preocuparnos por nuestro prójimo, no como una actividad que nos aparta de Dios o rivaliza con nuestra atención a Dios, sino como expresión de nuestro amor por Dios, que se nos revela como Dios de todos. Es en Dios donde encontramos a nuestro prójimo y descubrimos la responsabilidad que tenemos hacia él. Quizá podríamos incluso decir que solo en Dios nuestro prójimo se hace prójimo y no una vulneración de nuestra autonomía, y que solo en Dios y a través de Dios el servicio se hace posible."Pero Dios le dijo a Jonás:-¿Tienes razón de enfurecerte tanto por la planta? -¡Claro que la tengo! -le respondió-. ¡Me muero de rabia! El Señor le dijo:-Tú te compadeces de una planta que, sin ningún esfuerzo de tu parte, creció en una noche y en la otra pereció. Y de Nínive, una gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no distinguen su derecha de su izquierda, y tanto ganado, ¿no habría yo de compadecerme?"
Jonás 4:9-11 (NVI)