El amor integrador de Dios
Cuando tu ser más profundo está conectado con el ser más profundo de otro, la ausencia de esa persona puede ser dolorosa, pero te conducirá a una comunión profunda con esa persona, porque amarse uno a otro es amar en Dios. Cuando el lugar donde Dios mora en ti está íntimamente conectado con el lugar donde Dios mora en el otro, la ausencia de la otra persona no es destructiva. Al contrario, te reta a entrar aún más profundamente en comunión con Dios, la fuente de toda unidad y comunión entre la gente.
»Este mandamiento nuevo les doy:que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros. De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros.
Juan 13:34-35 (NVI)