El duelo es un sendero a la libertad
Estoy profundamente convencido de que la muerte de aquellos a quienes amamos es siempre muerte para nosotros, es decir, que su muerte nos hace ahondar en nuestro compromiso fundamental y desarrollar una nueva libertad para proclamar aquello en lo que más creemos. El duelo es un proceso en que estábamos, por así decir, libres de nuestros viejos vínculos, pero en el que se crean nuevos vínculos, más espirituales.
Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.
Romanos 8:38,39 (NVI)