¿Por qué nos seguimos escondiendo unos a otros nuestros sentimientos más íntimos? Sufrimos mucho, pero también tenemos grandes dones de sanación para los demás. El misterio está en que, al ocultar nuestro dolor, ocultamos también nuestra capacidad para sanar […] Estamos llamados a confesarnos unos a otros y a perdonarlos unos a otros, para así descubrir la abundante misericordia de Dios. Pero, al mismo tiempo, tenemos tanto miedo de que nos hagan más daño del que ya nos han hecho. Este miedo nos hace prisioneros, ¡aunque la prisión no tenga muros! Cada día veo más claro lo radical que es el mensaje de amor de Jesús.