Más importantes que nuestros talentos son nuestros dones. Podemos contar tan solo con unos pocos talentos, pero tenemos muchos dones. Nuestros dones son las diversas maneras en que expresamos nuestra humanidad. Son parte de lo que somos:amistad, bondad, paciencia, alegría, paz, tolerancia, delicadeza, amor, esperanza, confianza y muchos otros. Son los verdaderos dones que tenemos que ofrecernos unos a otros.De algún modo he sabido esto durante algún tiempo, especialmente a través de mi experiencia personal del enorme poder curativo de esos dones. Pero desde que vine a vivir a una comunidad con personas discapacitadas mentalmente he redescubierto esa sencilla verdad. Muy pocas, si hay alguna, de esas personas tienen talentos de los que puedan jactarse. Pocas pueden contribuir a nuestra sociedad de alguna manera que les haga ganar dinero, competir en un mercado abierto o ganar premios. ¡Pero qué espléndidos son sus dones!