El desapego suele entenderse con frecuencia como desprenderse de lo que es atractivo. Pero a veces requiere también desprenderse de lo que es repugnante. En efecto, puedes sentirte vinculado a poderes oscuros como el resentimiento y el odio. Mientras busques represalias estarás aferrándote a tu pasado. A veces tienes la impresión de que, si te desprendes de tu venganza y tu odio, puedes perderte tú también al mismo tiempo, así que te quedas ahí, con los puños apretados, cerrado a quien quiere sanarte […].Orar significa sobre todo aceptar a Dios, que es siempre nuevo, siempre diferente. Porque Dios es un Dios que se conmueve profundamente, un Dios cuyo corazón es más grande que el nuestro. La acogida abierta de la oración frente a un Dios siempre nuevo nos hace libres. En la oración estamos siempre en camino, en peregrinación. En nuestro camino encontramos cada vez más gente que nos muestra algo del Dios que buscamos. Nunca sabremos a ciencia cierta si hemos alcanzado a Dios. Pero sí sabemos que Dios siempre es nuevo, y no hay razón para tener miedo.