3 DE AGOSTO DE 2026
Deja que Dios te ame a su manera
Sé que la verdadera alegría procede de dejar que Dios me ame a su manera, ya sea a través de la enfermedad o de la salud, del fracaso o del éxito, de la pobreza o de la riqueza, del rechazo o de la alabanza. Me resulta difícil decir:«Aceptaré agradecido todo lo que te complazca, Señor. Que se haga tu voluntad». Pero sé que, cuando creo de verdad que mi Padre es puro amor, será cada vez más posible pronunciar esas palabras desde el corazón.Carlos de Foucauld escribió en cierta ocasión una oración de abandono que expresa bellamente la actitud espiritual que me gustaría tener:Padre mío, me abandono a ti. Haz de mí lo que quieras. Lo que hagas de mí te lo agradezco, estoy dispuesto a todo, lo acepto todo. Con tal que tu voluntad se haga en mí y en todas tus criaturas. No deseo nada más, Dios mío. Pongo mi vida en tus manos. Te la doy, Dios mío, con todo el amor de mi corazón, porque te amo, Señor, y porque, para mí, amarte es darme, entregarme en tus manos sin medida, con infinita confianza, porque tú eres mi Padre.Creo que conviene rezar con frecuencia esta oración. Son las palabras de un hombre santo y muestran el camino que debo tomar. Soy consciente de que jamás podré hacer realidad esta verdad solo con mi esfuerzo. Pero el Espíritu de Jesús que se me ha entregado puede ayudarme a orar y a crecer hasta su cumplimiento. Sé que mi paz interior depende de mi disposición a hacer mía esta oración.«Padre, si quieres, no me hagas beber este trago amargo; pero no se cumpla mi voluntad, sino la tuya».
Lucas 22:42 (NVI)