25 DE ENERO DE 2026
La casa del amor
«No temas, no tengas miedo», son las palabras que más necesitamos escuchar. Estas palabras las escuchó Zacarías cuando Gabriel, el ángel del Señor, se le apareció en el Templo y le dijo que su mujer, Isabel, iba a dar a luz a un hijo; fueron las palabras que escuchó María cuando el mismo ángel entró en su casa en Nazaret y le anunció que iba a concebir, a dar a luz a un hijo, y que le llamaría Jesús; fueron las mismas palabras que escuchó la mujer que se acercó al sepulcro y vio que la piedra de la entrada había sido rodada. «No temas, no temas, no temas». La voz que pronunció esas palabras resuena a lo largo de la historia como la voz de los mensajeros de Dios, ya sean ángeles o santos. Es la voz que anuncia una nueva forma de ser, de estar en la casa del amor, la casa del Señor… La casa del amor no es solo un lugar en la vida después de la muerte, un lugar en el cielo más allá de este mundo. Jesús nos ofrece esta casa aquí mismo, en medio de nuestro agitado mundo.
SEÑOR, yo amo la casa donde vives, el lugar donde reside tu gloria.
Salmos 26:8 (NVI)