26 DE ENERO DE 2026
Todo está revestido de luz divina
Dios existe, y el significado de todo lo que soy depende totalmente de esta idea. Me pregunto constantemente si estoy de veras permitiendo que mi vida esté determinada por esa verdad. Quizá parte de la razón por la que dudo en acoger plenamente esta verdad es que me incita a dejar de tener control sobre mi vida y dejar que Dios sea Dios, mi Dios, el Dios de mi prójimo, el Dios de toda la creación. Pero me doy cuenta también de que mientras no «haga» esto, mi vida es una ilusión y desaprovecho la mayor parte de mi energía tratando de mantener viva esa ilusión.¿Significa esto que mis pensamientos, planes, proyectos e ideas no importan ya? A esta conclusión es a la que llega la gente que se ha servido de la vida espiritual como una manera de manipular a los demás, y esa conclusión ha llevado, tristemente, a falsas perspectivas sobre el ascetismo, la obediencia, la entrega a la voluntad de Dios, y a ciertas formas de abnegación. La persona convertida no dice que nada importe ya, sino que todo lo que existe ocurre en Dios, y que él es la morada donde somos capaces de conocer el verdadero orden de las cosas. En lugar de decir:«Nada importa ya, porque sé que Dios existe», la persona convertida dice:«Todo está ahora revestido de luz divina y, por tanto, no hay nada que carezca de importancia».
Del SEÑOR es la tierra y todo cuanto hay en ella, el mundo y cuantos lo habitan...
Salmos 24:1 (NVI)