13 DE SEPTIEMBRE DE 2026
La libertad es la meta
Aunque las fuerzas del mal que infectan a naciones enteras y pueblos suelen estar ocultas -son complejas y elusivas-, estamos llamados, como cristianos que somos, a desenmascararlas y expulsarlas en nombre del Dios del amor […].Mientras la seguridad nacional siga siendo nuestra preocupación principal y la supervivencia del país sea más importante que preservar la vida en el planeta, seguiremos viviendo en la casa del miedo. Al final tendremos que elegir entre seguridad -individual, social o nacional- y libertad.La libertad es la verdadera meta humana. La vida solo es real si es libre. Una obsesiva preocupación por la seguridad nos congela; nos lleva a la rigidez, la obsesión y, por último, a la muerte. Cuanto más preocupados estemos por la seguridad, más visible se hará la fuerza de la muerte, ya sea en forma de una pistola bajo nuestra cama, una escopeta en nuestra casa o un submarino Trident en el puerto […].Hemos de encontrar una manera de trascender nuestra obsesión por la seguridad nacional y tender una mano y promover la vida de toda persona, sea cual sea su nacionalidad, raza o religión.Pero Dios le dijo a Jonás:-¿Tienes razón de enfurecerte tanto por la planta?-¡Claro que la tengo! -le respondió-. ¡Me muero de rabia! El SEÑOR le dijo:-Tú te compadeces de una planta que, sin ningún esfuerzo de tu parte, creció en una noche y en la otra pereció. Y de Nínive, una gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no distinguen su derecha de su izquierda, y tanto ganado, ¿no habría yo de compadecerme?
Jonás 4:9-11 (NVI)