Uno de los aspectos más lamentables de la vida de muchos estu- diantes es que siempre se sienten presionados […] La palabra «escuela», que procede de schola (cuyo significado es «tiempo libre»), nos recuerda que la escuela pretendía originalmente interrumpir una vida ajetreada y crear un espacio para contemplar los misterios de la vida. Hoy se ha convertido en el escenario de una frenética carrera para conseguir todo lo que se pueda y adquirir, en un corto período de tiempo, las cosas necesarias para sobrevivir en la gran batalla de la vida humana. Libros escritos para saborear despacio y que se leen apresuradamente para cumplir una exigencia; cuadros pintados para observar con mirada contemplativa y que se toman como parte de un curso de iniciación al arte, y música compuesta para disfrutarla en tiempo de ocio y que se escucha para identificar un período o estilo. Y así los institutos y universidades, que pretendían ser lugares para el aprendizaje tranquilo, se han convertido en lugares de dura competitividad en los que se recompensa a quienes producen más y mejor.