12 DE JULIO DE 2026
El camino de la transformación
Cada vez estoy más convencido de que, en Jesús, las vías mística y revolucionaria no son opuestas, sino dos caras de la misma manera que tiene el ser humano de experimentar la trascendencia. Estoy cada vez más convencido de que la conversión es el equivalente individual de la revolución. Por tanto, todo auténtico revolucionario se encuentra con el reto de ser un místico de corazón, y quien avanza por los caminos de la mística está llamado a desenmascarar la naturaleza ilusoria de la sociedad humana.Misticismo y revolución son dos aspectos del mismo intento por producir un cambio radical. Ningún místico puede evitar convertirse en un crítico social, dado que, en su autorreflexión, descubrirá las raíces de una sociedad enferma. De igual manera, ningún revolucionario podrá evitar enfrentarse a su propia condición humana, ya que, en medio de la lucha por un mundo nuevo, encontrará que también está luchando contra sus propios miedos y sus falsas ambiciones."¡Ya se te ha declarado lo que es bueno! Ya se te ha dicho lo que de ti espera el Señor:Practicar la justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios."
Miqueas 6:8 (NVI)