Querido Dios:Hoy he meditado las palabras de Vincent van Gogh:«Es cierto que hay flujo y reflujo, pero el mar sigue siendo el mar». Tú eres el mar. Aunque experimente altibajos en mis emociones y sienta grandes cambios y transformaciones en mi vida interior, tú sigues siendo el mismo. Tu invariabilidad no es la invariabilidad de una roca, sino la de un amante fiel. Vine a la vida por tu amor, y tu amor me sostiene, y siempre estoy llamado a regresar a tu amor. Hay días de tristeza y días de gozo; hay sentimientos de culpabilidad y sentimientos de gratitud; hay momentos de fracaso y momentos de éxito; pero todos ellos están abarcados por tu inquebrantable amor […] Señor, océano de amor y de bondad, deja que no tenga mucho miedo a las tormentas y los vendavales de mi vida diaria, y haz que recuerde que hay flujo y reflujo, pero que el mar sigue siendo el mar.Amén.