1 DE ABRIL DE 2026
El amor sin violencia de Dios
Sobre la cruz, Jesús nos mostró hasta dónde llega el amor de Dios. Es un amor que abarca incluso a aquellos que le crucificaron. Cuando Jesús está colgado, clavado en la cruz, completamente roto y despojado de todo, sigue todavía rezando por sus verdugos:«Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». El amor de Jesús por sus enemigos no tiene límites. Ora incluso por quienes le han llevado a la muerte. Y esto, el Dios que ama a los enemigos, es lo que se nos ofrece en la eucaristía. Perdonar a nuestros enemigos no está en nuestra mano. Es un don divino. Por eso es tan importante hacer que la eucaristía sea el núcleo y centro de tu vida. Aquí es donde recibes el amor que te fortalece para emprender el camino que Jesús recorrió antes que tú:un camino estrecho, un camino difícil, pero el camino que te da la verdadera alegría y paz y que te permite hacer visible en este mundo el amor sin violencia de Dios."No desecho la gracia de Dios. Si la justicia se obtuviera mediante la ley, Cristo habría muerto en vano."
- Gálatas 2:21 (NVI)