27 DE MARZO DE 2026
El amor de Dios es más fuerte que la muerte
Aunque Jesús fue directamente contra la inclinación humana a evitar el sufrimiento, sus discípulos se dieron cuenta de que era mejor vivir la vida con los ojos abiertos que vivir la vida en una ilusión [en la inmortalidad].El sufrimiento y la muerte pertenecían al camino estrecho de Jesús. Jesús no los glorificaba ni decía que fueran hermosos, ni buenos, ni algo que debiéramos desear. Jesús no nos pide que hagamos heroicidades ni sacrificios suicidas. No, Jesús nos invita a mirar la realidad de nuestra existencia y nos revela esta dura realidad como el camino hacia una vida nueva. El mensaje central de Jesús es que la alegría y la paz no pueden alcanzarse nunca eludiendo el sufrimiento y la muerte, sino solo atravesándolos.Podemos decir:«No tenemos elección». Porque, en realidad, ¿quién escapa del sufrimiento y de la muerte? Pero sí hay elección. Podemos negar la realidad de la vida o podemos enfrentarnos a ella. Cuando nos enfrentamos a ella no con desesperación, sino con la mirada de Jesús, descubrimos que, donde menos lo esperamos, hay algo oculto que guarda una promesa más fuerte que la propia muerte. Jesús vivió su vida confiando en que el amor de Dios es más fuerte que la muerte, y que la muerte, por tanto, no tiene la última palabra. Nos invita a enfrentarnos a la dolorosa realidad de nuestra existencia con la misma verdad. De esto trata la Cuaresma.Aunque cambien de lugar las montañas y se tambaleen las colinas, no cambiará mi fiel amor por ti ni vacilará mi pacto de paz, -dice el Señor, que de ti se compadece-.
Isaías 54:10 (NVI)