29 DE JUNIO DE 2026
Eres un recipiente de luz
En efecto, es tarea de todos los que cuidan impedir a las personas -jóvenes, de mediana edad y ancianas- que se aferren a falsas expectativas y que construyan sus vidas sobre falsas suposiciones. Es cierto que las personas maduran según viven, y nuestra primera tarea es ayudarles a descubrir sus estilos de vida, en los que «ser» no se identifica con «tener», la autoestima no depende del éxito y la bondad no es lo mismo que la popularidad. Cuidar de los ancianos significa negarse siempre a otorgar cualquier tipo de importancia fundamental a carreras, diplomas, puestos, ascensos o recompensas y esforzarse con valentía por mantener a hombres y mujeres en contacto con su yo interior, donde pueden sentir su propia soledad y silencio como posibles recipientes de luz. Alguien que no haya descubierto y sentido la luz que son el amor, la paz, el perdón, la amabilidad y el profundo gozo en los años de juventud, ¿cómo puede esperar reconocerlo en la vejez? Como dice el libro del Sirácida:«Si en la juventud no has recogido nada, ¿cómo quieres encontrar algo en la vejez?» (Sir 25,3-4). Esto se aplica no solo al dinero y los bienes materiales, sino también a la paz y pureza de corazón."Tú, en cambio, has seguido paso a paso mis enseñanzas, mi manera de vivir, mi propósito, mi fe, mi paciencia, mi amor, mi constancia… Yo, por mi parte, ya estoy a punto de ser ofrecido como un sacrificio, y el tiempo de mi partida ha llegado. He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe."
2 Timoteo 3:10; 4:6,7 (NVI)