7 DE JUNIO DE 2026
La alegría fluye de la comunión con Dios
La alegría que Jesús ofrece a sus discípulos es su propia alegría, que fluye de la íntima comunión con aquel que le envió. Es una alegría que no separa días felices de días tristes, momentos de éxito de momentos de fracaso, experiencias honrosas de experiencias degradantes, pasión de resurrección. La alegría es un don divino que no nos abandona en momentos de enfermedad, pobreza, opresión o persecución. Está presente incluso cuando el mundo se ríe o tortura, roba o mutila, lucha o mata. Es verdaderamente exultante, siempre trasladándonos de la casa del temor a la casa del amor, y proclamando siempre que la muerte no tiene la última palabra, aunque su ruido siga siendo estrepitoso, y su devastación, visible. La alegría de Jesús eleva la vida para que se celebre."Ahora vuelvo a ti, pero digo estas cosas mientras todavía estoy en el mundo, para que tengan mi alegría en plenitud."
Juan 17:13 (NVI)