10 DE MARZO DE 2026

Espiritualidad de la espera

En nuestra sociedad, cada vez sentimos más que tenemos menos y menos influencia en las decisiones que afectan a nuestra propia existencia. De modo que es cada vez más importante que nos demos cuenta de que la mayor parte de nuestra existencia implica una espera, en el sentido de que recibimos una acción que hace otro. La vida de Jesús nos dice que no estar al control es parte de la condición humana. Su vocación y la nuestra están llenas no solo de acción, sino también de pasión, de espera.Imagina lo importante que es este mensaje para nosotros y para los pueblos del mundo. Es cierto que Dios, en Jesucristo, está esperando nuestra respuesta ante su divino amor, y entonces podemos descubrir una perspectiva totalmente nueva sobre cómo esperar en nuestra vida. Podemos aprender a ser personas obedientes que no siempre tratan de devolver la acción, sino que reconocen la realización de nuestra humanidad más honda en la pasión, en la espera. Si somos capaces de hacerlo, estoy convencido de que entraremos en contacto con el poder y la gloria de Dios y de nuestra nueva vida. Nuestro servicio a los demás incluirá ayudarles a ver la gloria abriéndose paso, no solo cuando están activos, sino también cuando son sujetos pacientes de la acción de otros. Y así, la espiritualidad de la espera no es simplemente esperar a Dios, sino también participar en la propia espera de Dios respecto a nosotros y llegar así a compartir el amor más profundo, que es el amor de Dios.
 

Pero Jesús les dijo en seguida:-¡Cálmense! Soy yo. No tengan miedo. -Señor, si eres tú -respondió Pedro-, mándame que vaya a ti sobre el agua.' -Ven -dijo Jesús. Pedro bajó de la barca y caminó sobre el agua en dirección a Jesús. 

- Mateo 14:27-29 (NVI)

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9 DE MARZO DE 2026