18 DE SEPTIEMBRE DE 2026

Enfrentarnos a nuestra mortalidad

Para hacernos amigos de la muerte debemos admitir que somos hijos de Dios, hermanas y hermanos de toda la gente, y padres de generaciones que han de venir. Al hacerlo liberamos a nuestra muerte de su absurdo y la convertimos en la puerta a una nueva vida.En nuestra sociedad, en la que la infancia es algo de lo que tenemos que alejarnos creciendo, en la que las guerras y conflictos étnicos se burlan constantemente de la hermandad entre las personas y donde el mayor énfasis estriba en conseguir el éxito durante los pocos años de que disponemos, no parece posible que la muerte sea una puerta a ningún sitio.Y aun así Jesús nos abrió ese camino. Cuando optamos por su forma de vivir y morir, podemos enfrentarnos a la muerte con la pregunta irónica del apóstol Pablo:«¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?» (1 Cor 15,55). Es una opción, pero una opción difícil. Las fuerzas de las tinieblas que nos rodean son fuertes y nos tientan a menudo para que dejemos que nuestro miedo a la muerte controle nuestros pensamientos, palabras y acciones.Pero ¿podemos optar por hacernos amigos de la muerte como hizo Jesús? Podemos optar por vivir como hijos amados de Dios en solidaridad con toda la gente, confiando en nuestra fecundidad última. Y al hacerlo podremos convertirnos en personas que se preocupan por los demás. Como hombres y mujeres que nos hemos enfrentado a nuestra mortalidad podemos ayudar a nuestros hermanos y hermanas a disipar las tinieblas de la muerte y guiarlos hacia la luz de la gracia de Dios.
 

"Así sucederá también con la resurrección de los muertos. Lo que se siembra en corrupción, resucita en incorrupción; lo que se siembra en oprobio, resucita en gloria; lo que se siembra en debilidad, resucita en poder; se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual. Si hay un cuerpo natural, también hay un cuerpo espiritual." 

1 Corintios 15:42-44 (NVI)

Next
Next

17 DE SEPTIEMBRE DE 2026