30 DE OCTUBRE DE 2026

Transforma tu lamento en danza

Soy consciente de lo profundamente que nos afecta la muerte de uno de los padres. Nos damos cuenta de pronto de que se han roto algunos de los lazos más íntimos y de que estamos llamados a dejar que nuestros padres se alejen de nosotros y de su lugar en la historia.Y aun así sigo creyendo que esa ausencia puede llevarnos a la comprensión de que hay una nueva presencia. Últimamente he encontrado mucho consuelo en las palabras de Jesús:«Os conviene que yo me vaya; porque, si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito». La marcha de Jesús significaba que se uniría a nosotros de una forma nueva. Porque de su muerte podemos decir:«No soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí». Tengo el sentimiento de que esto es verdad no solo para Jesús, sino, en Jesús y a través de él, para toda la gente que nos deja. En su ausencia podemos desarrollar una nueva intimidad con ellos y crecer. Incluso podemos hacernos más como ellos y cumplir la misión de su vida hasta que llegue el día en que nosotros también tengamos que irnos para que nuestro espíritu permanezca con las personas que amamos. De este modo, el lamento puede convertirse poco a poco en alegría, y la tristeza en renacimiento.

 

"Entonces las jóvenes danzarán con alegría, y los jóvenes junto con los ancianos. Convertiré su duelo en gozo, y los consolaré; transformaré su dolor en alegría."

Jeremías 31:13 (NVI)

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29 DE OCTUBRE DE 2026